lunes, 2 de febrero de 2026

​¡Escándalo en la FEADLE! Peritos incompetentes: Los nuevos sicarios de la libertad de expresión.

 FEADLE, el laberinto de espejos donde la justicia se vuelve verdugo.

Por: Néstor Troncoso 

En el papel, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) nació en 2010 como un faro de esperanza. Su misión era clara: proteger a quienes, con una pluma o una cámara, sostienen el espejo de la realidad frente al poder. Sin embargo, la realidad ha transformado a esta unidad de la FGR en una pesadilla kafkiana. Hoy, acudir a la FEADLE no es buscar justicia; es entrar en un campo de batalla donde el periodista no pelea contra su agresor, sino contra el Estado que juró defenderlo.

La experiencia de litigar en estas oficinas es una tortura burocrática. Los agentes investigadores, lejos de perseguir el delito, parecen entrenados para desestimar pruebas y asfixiar la voluntad de la víctima. Se respira un aire de sospecha sistemática: no se investiga al criminal, se hostiga al comunicador, haciéndolo sentir —en un ejercicio de cinismo puro— que es él quien "fabrica" su propia tragedia.

EL SURREALISMO DE LA "VIDENCIA" PERICIAL 

Pero si hay un rincón donde la ineficiencia alcanza niveles insultantes, es en el departamento de peritos en psicología. Mi propia experiencia con un perito —llamémosle Emilio “N”, para evitarle el favor de la fama— ilustra la podredumbre técnica de la institución.

FEADLE: La fábrica de impunidad donde los peritos "videntes" entierran la verdad y torturan a las víctimas.

Imaginen esto: existe un video donde un funcionario público agrede, criminaliza y descalifica a un periodista. La evidencia es nítida, cruda. No obstante, el perito Emilio “N”, dotado de una "clarividencia" que raya en lo ridículo, determinó que no existía agresión alguna y que, además, no había pronóstico de violencia futura. Su bola de cristal falló estrepitosamente: las agresiones sistemáticas continuaron, confirmando que su peritaje no fue ciencia, sino una grosera negligencia.

Este mismo personaje, en un acto que pisotea cualquier código de ética profesional, valoró a ambas partes del conflicto sin declararlo ante las autoridades. Durante la entrevista, su actitud no fue la de un facilitador de salud mental, sino la de un inquisidor egocéntrico. Con una astucia mal intencionada, intentaba desmentir cada relato, buscando el error en el trauma, desestimando el dolor como si fuera un guion mal escrito.

EL ABSURDO COMO MÉTODO DE DESCALIFICACIÓN

Lo más indignante ocurre en la entrega de resultados. Tras aplicar las pruebas que él mismo calificó como "idóneas" para evaluar a la víctima, terminó por descartarlas. ¿El argumento? Que los niveles eran "demasiado altos" y que, por lo tanto, la víctima podría estar mintiendo. Es decir: si el trauma es profundo, no es real; si el dolor es evidente, es una farsa. Es el mundo al revés, donde el perito se descalifica a sí mismo para evitar darle la razón a la justicia.

Este es solo un ejemplo de un solo individuo, pero el síntoma es sistémico. El departamento de periciales de la FGR parece estar plagado de incompetentes e individuos contaminados por intereses ajenos a la verdad.

No es solo ineficiencia; es una estrategia de desgaste. Ver a estos "profesionales" trabajar provoca una indignación que quema. Es doloroso aceptar que, mientras los periodistas mueren o son silenciados en las calles, en las oficinas de la FEADLE se dedican a revictimizar de manera sistemática a quienes tienen la valentía de levantar la voz. No son peritos, son cómplices del silencio por omisión y soberbia. La justicia en México no solo es ciega; en manos de la FEADLE, es también la mano que empuja a la víctima de vuelta al abismo.

MIENTRAS EL CRIMINAL GOLPEADA FUERA EL PERIODISTA, LA FISCALÍA GOLPEA DESDE ADENTRO


​"Existe una ironía sangrienta en nuestra labor: el mayor enemigo de un periodista termina siendo quien tiene la obligación legal de investigar a sus agresores. Bajo este sistema perverso, Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, titular de la FEADLE, es quien dirige la orquesta de la agresión contra los periodistas, permitiendo que sus peritos y agentes se conviertan en una extensión del ataque inicial. Mientras el criminal golpea afuera, la fiscalía golpea adentro; bajo la batuta de su titular, utilizan la psicología y el derecho como armas de tortura institucional para asegurar que la justicia nunca llegue, transformando la protección en un acto de hostigamiento sistemático."



miércoles, 21 de enero de 2026

FÁBRICA DE DELITOS EN TAMAULIPAS y el silencio que la sostiene

 

Varias personas actualmente se encuentran pagando una pena en un reclusorio por  delitos que no cometieron, lo único que hicieron fue denunciar las atrocidades que estaba cometiendo el grupo delictivo de la columna armada. 

🖋️ POR: Néstor Troncoso

Hay momentos en que una región deja de parecer un territorio y se convierte en un síntoma. Tamaulipas, en ciertos rincones como el municipio de Hidalgo, ya no describe una geografía sino una maquinaria: engranes de miedo, operadores jurídicos disciplinados por la conveniencia, y una narrativa oficial que prefiere mirar hacia otro lado. En ese paisaje, la llamada columna armada funciona no solo como un grupo delictivo, sino como una estructura paralela de gobierno, justicia y castigo.

Diversas voces señalan que este grupo mantiene órdenes de aprehensión tanto del fuero común como del federal, y sin embargo opera con una libertad que muchos interpretan como impunidad. Algunas personas atribuyen esta situación a la protección política que, según señalamientos públicos, habría permitido su expansión y su blindaje. No es un secreto que en Tamaulipas abundan historias donde denunciar equivale a firmar una sentencia: destierro, despojo o muerte. En ese contexto, el silencio no es cobardía, es supervivencia.

⚖️ LA LEY TORCIDA COMO HERRAMIENTA DE PODER. 

En este ecosistema, los abogados vinculados al grupo delictivo —según múltiples testimonios locales— han aprendido a convertir la ley en plastilina. No la interpretan: la moldean. No la aplican: la negocian. Y en esa negociación entran jueces, ministerios públicos y policías de investigación que, de acuerdo con denuncias ciudadanas, participan en la manipulación de carpetas, la siembra de pruebas y la fabricación de delitos a la carta.

La figura del juez de control, que debería ser un contrapeso, aparece en estas narrativas como un engrane más. Algunos sectores críticos sostienen que ciertos jueces actúan con respaldo político, lo que les permite operar con una audacia que en cualquier otro contexto sería impensable: fotografías con actores delictivos, resoluciones que desafían la lógica jurídica y una aparente inmunidad ante cualquier señalamiento.

👥 TESTIGOS AL AZAR, CULPABLES PREDETERMINADOS.

El mecanismo es perverso por su sencillez. En municipios donde la columna armada ejerce control territorial, los testigos no se buscan: se seleccionan. Personas comunes, sin relación con los hechos, son obligadas —según denuncias locales— a declarar, señalar y sostener versiones prefabricadas. La justicia se convierte así en teatro, y el juicio en una representación donde el veredicto ya está escrito.

El resultado es devastador: hombres y mujeres pagando condenas por delitos que no cometieron, mientras los verdaderos responsables continúan operando. Homicidios, secuestros, desapariciones… imputados a quien convenga, no a quien corresponda. La tragedia no es solo jurídica: es humana, histórica y comunitaria.

🏛️ LA PREGUNTA QUE QUEDA SUSPENDIDA

La presidenta del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas ha impulsado sanciones más severas contra quienes mientan ante una autoridad. Una medida que, en teoría, debería fortalecer la integridad del sistema. Sin embargo, en la percepción de muchos ciudadanos, estas sanciones no parecen aplicarse cuando los falsos testimonios benefician a la columna armada.

¿POR QUE?  

La pregunta flota, incómoda, como un espejo que nadie quiere mirar. Y quizá ahí reside el verdadero problema: en Tamaulipas hay verdades que no se niegan… simplemente no se pronuncian. Américo Villarreal ha puesto sus servicios un sistema corrompido para torcer la ley a su conveniencia, otorgando el nombramiento de un nuevo fiscal carnal y de una magistrada que, desde sus inicios, ha sido señalada por sus vínculos con la columna armada.


domingo, 11 de enero de 2026

OCTAVIO LEAL MONCADA, el hombre que gobierna desde el abismo

NO ES UN SIMPLE DELINCUENTE, es alguien que gobierna desde la oscuridad. 

La noche del 29 de noviembre, cuando un magistrado revocó el auto de formal prisión que mantenía a Octavio Leal Moncada en una celda, no solo recuperó la libertad un hombre. Volvió a caminar —o a arrastrarse, según quienes lo han visto últimamente apoyado en un andador— una figura que ha construido su poder desde un lugar más profundo que la política: desde la oscuridad de su propia mente.

Un origen que se esconde porque revela demasiado

De los primeros años de Leal Moncada apenas quedan fragmentos. Un arresto en 1989, acusaciones de tráfico de marihuana y armas, una confesión que él atribuyó a torturas, un paso por Topo Chico.  

Después, silencio.  

Y luego, de pronto, la reaparición de un hombre que ya no era un ciudadano más, sino el dirigente de la Columna Cívica “Pedro J. Méndez”, un grupo cuya influencia territorial y vínculos con estructuras criminales han sido señalados por diversas autoridades.

Pero más allá de los hechos, lo que inquieta es la transformación interna que parece haber ocurrido en ese periodo de sombras.

Un narcisismo que no busca admiración, sino sometimiento

Quienes lo han tratado describen una personalidad dominada por un narcisismo que no necesita aplausos: necesita obediencia.  

No busca ser querido. Busca ser temido.  

No necesita seguidores. Necesita súbditos.

Su mirada —dicen— no observa: evalúa.  

Su silencio no es introspección: es cálculo.  

Su presencia no llena un espacio: lo ocupa, lo invade, lo reclama.

En él no hay rastros de culpa, ni de remordimiento, ni de empatía.  

Solo una convicción férrea: el poder es un derecho natural del más fuerte.


El camaleón que cambia de color para seguir devorando

Su habilidad política no proviene de la ideología, sino de la astucia.  

En 2016 apoyó al PAN.  

En 2018-2022 se volcó hacia Morena.  

En ambos casos, su estructura territorial fue decisiva.

No se trataba de convicciones.  

Era supervivencia.  

Era la lógica del depredador que cambia de piel para seguir cazando.

El miedo como método

Diversas fuentes señalan que, bajo la administración estatal actual, su influencia alcanzó niveles inéditos.  

No solo en lo electoral, sino en la operación cotidiana del territorio.  

Policías, guardias, funcionarios… todos parecen moverse con una cautela que revela la existencia de un poder que no necesita uniforme ni cargo.

Mientras tanto, en Estados Unidos su nombre aparece en investigaciones por delincuencia organizada.  

En México, las órdenes de aprehensión parecen esperar un momento que nunca llega.

La crueldad como lenguaje

Los testimonios más duros no provienen de enemigos, sino de quienes alguna vez estuvieron cerca de él.  

Familiares, antiguos aliados, ejidatarios desplazados.  

Todos coinciden en un punto: su capacidad para la crueldad. Relatan venganzas contra su propia sangre, castigos ejemplares, traiciones frías.  Dicen que no perdona, no olvida y no duda.  

Que su forma de ejercer el poder no es política: es visceral. “Si no le importa su familia, mucho menos otras personas”, murmuran quienes huyeron de sus tierras.

El hombre que teme a la muerte más que a la ley

Y sin embargo, detrás de esa figura que parece hecha de acero, hay algo que lo delata: el miedo.

No el miedo a la cárcel.  

No el miedo al enemigo.  

No el miedo al juicio.

Más bien se trata del miedo a morir.

Quienes lo han visto recientemente lo describen avanzando con dificultad, apoyado en un andador, arrastrando el cuerpo como si cada paso fuera una negociación con su propia fragilidad.  

Dicen que se aferra a la vida con la misma ferocidad con la que se aferra al poder.  

Que prefiere arrastrarse antes que entregarse.  

Que teme más a la muerte que a cualquier tribunal.

Ese temor íntimo, casi infantil, contrasta con la brutalidad de sus actos.  

Es el reverso de su narcisismo:  

el hombre que exige obediencia absoluta porque, en el fondo, sabe que su cuerpo ya no le obedece a él.

El retrato final

Octavio Leal Moncada no es solo un líder señalado por múltiples versiones y acusaciones.  

Es un personaje que parece haber construido su poder desde un vacío interior, desde una herida que nunca cicatrizó, desde un miedo que lo persigue incluso cuando todos los demás le temen a él.

Su historia es la de un hombre que convirtió el territorio en un espejo de su propia mente:  

un lugar donde la fuerza sustituye a la ley, donde el silencio vale más que la verdad, donde el miedo es la única moneda válida.

Y mientras siga caminando —aunque sea apoyado en un andador— su sombra seguirá proyectándose sobre Tamaulipas como un recordatorio de que, a veces, el poder no nace de la grandeza, sino del abismo.


miércoles, 7 de enero de 2026

DESAPARICIÓN COMO POLÍTICA DEL ESTADO MEXICANO

México y la desaparición como política de Estado: cuando el silencio se administra

Por Néstor Troncoso González

En México, la desaparición ya no es solo un crimen: es un lenguaje. Un lenguaje oscuro que el Estado ha aprendido a modular, a suavizar, a maquillar. Un lenguaje que convierte la ausencia en trámite, el dolor en estadística y la búsqueda en sospecha. Hoy, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, asistimos a una mutación inquietante: la desaparición ya no se combate, se administra. Y en esa administración, el Estado ha encontrado una forma más sofisticada de impunidad.


SE MAQUILLAN LAS CIFRAS DE DESAPARECIDOS

La nueva estrategia gubernamental presume una baja en las cifras. Pero la pregunta ética —la única que importa— es otra: ¿baja de cuerpos o baja de nombres? Porque cuando un país decide que la verdad puede ajustarse con nomenclaturas, deja de buscar personas y empieza a buscar excusas.

La reclasificación de “desaparecido” a “no localizado” es más que un tecnicismo. Es un acto filosófico: una operación sobre el ser. El Estado decide que alguien deja de ser víctima porque así lo dicta un formulario. Decide que la violencia se evapora porque un burócrata cambió una casilla. Decide que la realidad es negociable. Y cuando la realidad se vuelve negociable, la justicia se vuelve imposible.

Los colectivos lo han dicho con una claridad que desarma: no están encontrando personas; están encontrando pretextos. Y en esa frase se condensa la tragedia de un país que ha confundido la verdad con la contabilidad.

Mientras tanto, quienes buscan —las madres, los hermanos, los hijos— siguen excavando con las manos, con la intuición, con la memoria. Y quienes deberían acompañarlos —policías, peritos, agentes— trabajan en condiciones que rozan lo inhumano: sin gasolina, sin reactivos, sin equipo, sin respaldo. La búsqueda se ha vuelto un acto de autofinanciamiento moral. El Estado exige heroísmo a quienes no les da ni siquiera herramientas.

La pregunta que flota, inevitable, es la que nadie en el poder quiere responder: ¿dónde está el dinero? ¿En qué rincón de la burocracia se extravió el presupuesto que debía sostener la búsqueda, la ciencia forense, la investigación? ¿En qué oficina se diluyó la responsabilidad? ¿En qué discurso se escondió la verdad?

Porque mientras el gobierno celebra “localizaciones” basadas en cruces de datos —una vacuna, un trámite bancario, un registro fiscal—, los servicios forenses acumulan más de 52,000 cuerpos sin nombre. Es una paradoja cruel: el Estado presume vivos que no ha visto, mientras ignora muertos que no quiere reconocer.

La desaparición, en México, se ha vuelto un espejo. Un espejo que devuelve la imagen de un país que teme mirar su propio abismo. Un país que prefiere ajustar cifras antes que ajustar conciencias. Un país que ha aprendido a convivir con la ausencia como si fuera un clima, un paisaje, una costumbre.

Pero la filosofía —esa vieja disciplina que nos enseña a mirar lo que duele— nos recuerda algo esencial: lo que se nombra existe, y lo que se borra también grita. Cada nombre reclasificado es una vida que el Estado intenta desplazar hacia la penumbra. Cada cifra maquillada es un acto de violencia simbólica. Cada expediente que cambia de categoría es una forma de decirle a una madre que su hijo no merece la verdad.

La búsqueda, entonces, se convierte en un acto de resistencia ontológica. Buscar es afirmar que alguien existió, que alguien importa, que alguien no puede ser reducido a un algoritmo. Buscar es sostener la humanidad frente a un Estado que la diluye. Buscar es, en última instancia, un gesto de amor más fuerte que la estadística.

Por eso este editorial no es solo una denuncia. Es un recordatorio: la verdad no se negocia. La justicia no se maquilla. La memoria no se reclasifica. Y ningún gobierno, por poderoso que sea, puede convertir la ausencia en un trámite sin que la historia lo juzgue.

Porque un país que maquilla a sus desaparecidos está, en realidad, maquillando su propia vergüenza.



lunes, 5 de enero de 2026

LA HERENCIA CRIMINAL EN TAMAULIPAS


 EL PACTO DE LOS ABRAZOS: La Herencia Criminal que el PAN Sembró y MORENA Cosechó

Por: Néstor Troncoso 

Tamaulipas, México. — La narrativa oficial intenta vender una ruptura histórica, pero los expedientes y la memoria de los pueblos cuentan una historia distinta: la de una simbiosis criminal que no entiende de colores partidistas. Antes de que la "Cuarta Transformación" acuñara la polémica frase de "abrazos, no balazos", el Partido Acción Nacional (PAN), de la mano de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ya repartía complicidades con grupos delictivos en el noreste mexicano.

La Columna Armada: El fiel de la balanza criminal

Para los habitantes de Tamaulipas, el nombre de la Columna Armada y su líder, Octavio Leal Moncada, no representan una organización de autodefensa, sino un brazo político-delictivo con órdenes de aprehensión vigentes que ha operado impunemente durante décadas.

La relación más cruda se consolidó en 2016. En aquel entonces, la maquinaria de este grupo se volcó para favorecer la campaña de Cabeza de Vaca hacia la gubernatura. El pacto fue de sangre y control territorial. Hasta 2018, la luna de miel entre el panismo y el grupo armado permitió atrocidades de impacto internacional, como el secuestro y asedio de la comunidad del Ejido Buenavista.

Bajo las órdenes del entonces gobernador, su "empleado" y fiscal, Irving Barrios Mojica, se dedicó a criminalizar a quienes resistían el despojo de sus tierras, emitiendo órdenes de aprehensión contra campesinos mientras protegía los intereses de la organización criminal.

La Traición y el Trasvase de Votos a MORENA

Sin embargo, la lealtad en el hampa es efímera. En 2018, la naturaleza de Leal Moncada —marcada por la codicia y el desprecio hacia la base social que utiliza— provocó un quiebre con César Verástegui Ostos y el grupo cabecista. Fue entonces cuando los intereses de la Columna Armada viraron hacia MORENA.

Solo cuando el grupo criminal comenzó a reunirse con militantes guindas, la Fiscalía local "descubrió" de manera real las investigaciones por tráfico de armas y otros delitos. Esta selectividad de la justicia demuestra que el grupo delictivo no solo opera el crimen, sino que controla la política de la región:

  En 2016: Operaron los votos para que el PAN llegara a la gubernatura.

  En 2022: Entregaron esos mismos votos a MORENA.


       Una Democracia Teñida de Sangre

Estos votos no son ciudadanos; son votos que arrastran el peso del despojo de tierras, secuestros, desapariciones, tráfico de migrantes y narcotráfico.

 La realidad es demoledora: el PAN no puede ostentarse como una oposición moral en México cuando ellos mismos pavimentaron el camino operando de la mano de estos grupos.

Posteriormente, el partido en el poder actual simplemente refinó las alianzas y pactos con diferentes cárteles, una estrategia que ha disparado las cifras de violencia a niveles alarmantes.

        La Política del Maquillaje y el Olvido

Tanto en el periodo "neoliberal" del PRIAN como en el actual gobierno, la solución no ha sido la justicia, sino el maquillaje de cifras y la persecución de periodistas y defensores de derechos humanos que se atreven a señalar estas conexiones.

Inicialmente Francisco Javier García cabeza de Vaca daba todo por la columna armada, los defendía y se solidarizaba con ellos, obviamente todo esto fue a cambio de votos para lograr la gobernatura de Tamaulipas. 

Los "abrazos" a la delincuencia no nacieron en este sexenio. Francisco Javier García Cabeza de Vaca y sus aliados panistas ya posaban en fotos oficiales y de campaña con miembros de grupos delictivos mucho antes de que la retórica oficial cambiara.

 Hoy, el ciudadano mexicano queda atrapado en medio de una alternancia que solo cambia de verdugo, pero mantiene el mismo sistema de impunidad.

Nota del Editor: Este análisis se basa en el seguimiento de las operaciones políticas de la Columna Armada en Tamaulipas y los registros de violencia rural en la región.



miércoles, 17 de diciembre de 2025

EL NARCOTERRORISTA OCTAVIO LEAL MONCADA

El Dueño de las Sombras: El Ascenso de la Columna Armada


Octavio Leal Moncada es mucho más que el líder de un grupo armado; él es el reflejo de una época fracturada. Su vida es el resultado de años de violencia y de un Estado que, en muchas regiones de Tamaulipas, simplemente dejó de existir. Su trayectoria es una metamorfosis asombrosa: comenzó como un hombre condenado por narcotráfico, evolucionó hasta presentarse como el guía de un movimiento de "autodefensa" y, finalmente, fue identificado como un operador clave del Cártel del Golfo.

​Un Estado dentro del Estado

​Lo que comenzó como una supuesta protección comunitaria se convirtió en un poder absoluto. La organización de Leal Moncada, conocida como la Columna Armada, dejó de ser solo un grupo de vigilancia para transformarse en el verdadero gobierno de facto en varios municipios.

​En estas tierras, la democracia es una fachada: se dice que los empleados municipales no responden a los alcaldes, sino directamente a las órdenes de Leal Moncada y de su hija, Nohemí Estrella Leal. Ella misma personifica esta unión entre el crimen y la ley, habiendo ocupado un asiento como diputada local, convirtiéndose en el brazo político que legitima las acciones del grupo.

​El Camaleón Político: Aliados en todo el espectro

​La verdadera astucia de Leal Moncada reside en su falta de ideología fija; su única bandera es el control. Como un camaleón, ha sabido cambiar de color político según le convenga:

  • El ciclo del PAN (2016): Durante la campaña de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, la Columna volcó su estructura para apoyarlo, celebrando mítines y actos conjuntos que quedaron grabados en la memoria pública.
  • El giro hacia Morena (2021-2022): Con la llegada de Américo Villarreal Anaya, el grupo cambió de bando estratégicamente. Los resultados fueron contundentes: en su zona de influencia, Villarreal obtuvo un aplastante 87% de los votos.

​Un Poder por encima de la Ley

​Bajo el gobierno actual presidido por Américo y lla real Anaya, la influencia de Leal Moncada ha alcanzado niveles sin precedentes. No se trata solo de apoyo electoral; se trata de un control operativo total. Hoy en día, se afirma que sus hilos mueven a las policías locales, a la Guardia Estatal y a la propia Fiscalía General de Justicia. Incluso el Poder Judicial parece detenerse ante él.

​Esta protección política ha levantado un muro de impunidad. Mientras las autoridades de Estados Unidos lo clasifican como parte de un grupo narcoterrorista y reclaman su captura por delincuencia organizada, en su tierra, las órdenes de aprehensión se quedan guardadas en un cajón. Su historia es, en última instancia, el recordatorio de los hilos invisibles y sangrientos que entretejen el crimen y la política en México, donde el poder no se gana solo en las urnas, sino en el control absoluto del territorio.



martes, 16 de diciembre de 2025

FUE UN CRIMEN DE ESTADO

MÉXICO CONDENADO POR LA CORTE IDH: EL ESTADO —Y EL EJÉRCITO— RESPONSABLES DE LA TORTURA SEXUAL Y MUERTE DE ERNESTINA ASCENCIO ROSARIO


San José, Costa Rica / Ciudad de México — En una sentencia histórica emitida este 16 de diciembre de 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha declarado formalmente al Estado mexicano responsable internacional por la violación sexual, tortura y muerte de Ernestina Ascencio Rosario, mujer indígena náhuatl monolingüe de 73 años, ocurrida en febrero de 2007 en Veracruz.

Pero lo que la sentencia deja en evidencia —con una claridad contundente— es que los agresores no fueron civiles, ni delincuentes, ni actores no estatales. Fueron miembros del Ejército mexicano.

 🔍 Hechos clave acreditados por la Corte:

- El 25 de febrero de 2007, la señora Ernestina fue violada sexualmente por integrantes del Ejército mexicano en su comunidad de Tetlalzinga, Sierra Zongolica, Veracruz.  

- El ataque ocurrió un día después de que el Estado instalara un campamento militar cerca de su vivienda, como parte de la estrategia de “lucha contra el narcotráfico” lanzada en 2006.  

- La Corte estableció que la violación constituyó un acto de tortura: fue intencional, causó sufrimientos físicos y mentales severos, y tuvo como propósito intimidar, degradar, humillar y controlar a la víctima.

“La violación sexual sufrida por la señora Ernestina constituyó un acto de tortura”  

> — Corte IDH, Sentencia *Ascencio Rosario y otros Vs. México*, 16.12.2025

Negligencia letal: El Estado la dejó morir

Tras la agresión, la familia trasladó a Ernestina durante 10 horas en busca de atención médica. Fue internada en el **Hospital Regional de Río Blanco, donde falleció a las 6:30 horas del 26 de febrero, antes de ser operada.

La CIDH determinó que el Estado violó su deber de garantizar atención médica oportuna, accesible y culturalmente adecuada.  

Y subrayó un hecho inaceptable:  

➡️ El hospital no contaba con intérpretes de náhuatl, por lo que Ernestina —monolingüe— no pudo comunicarse con el personal médico.  

➡️ Nadie la escuchó. Nadie la entendió. Nadie la salvó.

🕵️‍♂️ Una investigación diseñada para encubrir

La investigación ministerial fue calificada por la Corte como prematura, sesgada y profundamente discriminatoria:

- No cumplió con el estándar de debida diligencia reforzada exigido en casos de violencia sexual contra mujeres.

- Careció de perspectiva de género, étnica y etaria.

- Se basó en estereotipos étnicos, de edad y de género.

- Fue replicada y legitimada desde lo más alto del poder:  

 Altas autoridades del gobierno mexicano, incluido el entonces Presidente de la República, contribuyeron a crear un ambiente de descreimiento hacia las declaraciones de la señora Ascencio Rosario y sus familiares.

Es decir: el Estado no solo falló en protegerla —acusó, desacreditó y culpó a la víctima.

🏛️ Violaciones declaradas por la Corte IDH:

México fue hallado responsable por violar, en perjuicio de Ernestina Ascencio Rosario, los siguientes derechos:

- Vida(Art. 4 CADH)  

- Integridad personal (Art. 5 CADH)  

- Honra y dignidad (Art. 11)  

- Garantías judiciales (Art. 8)  

- Igualdad ante la ley (Art. 24)  

- Protección judicial (Art. 25)  

- Salud (Art. 26)  

- Convención de Belém do Pará** (violencia contra la mujer)  

-Convención Interamericana contra la Tortura

Y en perjuicio de sus cuatro hijos e hijas, también se violaron sus derechos a la integridad, justicia, igualdad y verdad—tras sufrir intimidación, presión y barreras por ser indígenas monolingües.

📜 Medidas ordenadas: El Estado debe reparar lo irreparable

La CIDH ordenó al Estado mexicano:

✅ Reabrir e impulsar una investigación penal seria y exhaustiva para identificar, procesar y sancionar a los responsables militares.  

✅ Brindar atención médica y psicológica especializada y permanente a los familiares.  

✅ Realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional.  

✅ Crear un Registro Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas para salud y justicia —una exigencia no simbólica, sino vital.  

✅ Fortalecer el Centro de Atención Especializada de Soledad Atzompa.  

✅ Capacitar a funcionarios públicos en **perspectiva de género, interculturalidad y derechos de personas mayores**.

Una sentencia no es solo un fallo —es una advertencia

La muerte de Ernestina Ascencio Rosario no fue un “caso aislado”. Fue el resultado de una política de militarización con rostro racista y misógino.

El Estado desplegó soldados en territorios indígenas sin protocolos de protección, sin intérpretes, sin rendición de cuentas —y cuando abusaron, lo negó, lo encubrió, lo justificó.

Hoy, 18 años después, la CIDH ha dicho lo que la familia supo desde el primer día:  

No fue un accidente. No fue “causa natural”. Fue un crimen de Estado.

Y si el Estado no cumple las medidas ordenadas, esta sentencia será no solo un precedente…  

Será una prueba más de su impunidad.


📎 Enlaces de interés:

📄 Texto íntegro de la Sentencia Ascencio Rosario y otros Vs. México (https://www.corteidh.or.cr)  

🎬 [Video resumen oficial (próximamente disponible en YouTube @CorteIDH)](https://www.youtube.com/@CorteIDH)

#ErnestinaNoFueUnAccidente

#CIDHCondenaAMéxico

#JusticiaParaErnestina

#EjércitoResponsable

​¡Escándalo en la FEADLE! Peritos incompetentes: Los nuevos sicarios de la libertad de expresión.

 FEADLE, el laberinto de espejos donde la justicia se vuelve verdugo. Por: Néstor Troncoso  En el papel, la Fiscalía Especial para la Atenci...