El verdadero poder tras las instituciones en Tamaulipas.
No es un secreto a voces, es una realidad que cruje en los pasillos de los Palacios de Gobierno: el poder real en la Fiscalía y en el Poder Judicial parece no responder al mandato constitucional, sino a una lealtad criminal que opera desde una celda en el Estado de México.
Los nombres en el tablero son alarmantes. Eduardo Govea Orozco, hoy actor fiscal general del estado, arrastra un historial indisoluble con la defensa de los intereses de la llamada Columna Armada, esto sin contar el incidente por el que estuvo en un penal de máxima seguridad tras la fuga de "El Kelin", pieza clave del Cártel del Golfo.
A esta red se suma de forma descarada Pedro Efraín González Aranda. En 2022, González Aranda se desempeñó como el defensor particular de "El Tarzán" —detenido por el homicidio de dos personas— en un proceso donde se simulaba la defensa penal. Hoy, la realidad supera el escándalo: González Aranda ha sido premiado con el cargo de vicefiscal en la Fiscalía de Tamaulipas. Este ascenso no fue casualidad; fue el galardón por trabajar de la mano con el magistrado Javier Valdés Perales, el mismo personaje que operó desde el tribunal para exonerar y dictar el auto de libertad que en su momento benefició al mismísimo Octavio Leal Moncada, simulando una impartición de justicia que en realidad era complicidad pura.
La influencia llega hasta el control absoluto de la Defensoría Pública del Estado a través de Tania Contreras y su esposo. El aparato completo de procuración y defensa del ciudadano está bajo el control de un mismo grupo.
La paradoja del poder: En los pasillos políticos de la entidad se murmura la verdad más incómoda: estos funcionarios no obedecen al Gobernador. Peor aún, se dice que el propio mandatario sabe que lo regañan si no obedece las órdenes directas de su padrino, actual residente del penal del Altiplano.
La Fiscalía y el Poder Judicial están moral y operativamente quebrados de cara a la ciudadanía. ¿Cómo exigir la confianza de un pueblo cuando los encargados de perseguir el delito y dictar sentencias tienen vínculos directos con estructuras del crimen organizado? La justicia en Tamaulipas no puede seguir operando bajo un sistema de amigos, favores, ascensos pactados y silencios cómplices diseñados para proteger las operaciones de un grupo criminal como la Columna Armada.
Con un equipo de abogados defensores que ahora despachan como vicefiscales y magistrados que liberan capos, el futuro de la seguridad en la zona de Hidalgo, Tamaulipas, pende de un hilo.
Si los encargados de perseguir el delito en la vicefiscalía y los jueces en los tribunales han construido sus carreras pagando favores a la delincuencia organizada, ¿quién protege realmente a los tamaulipecos frente a unas instituciones que convirtieron la justicia en una moneda de cambio criminal?
#Tamaulipas

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